jueves, 18 de febrero de 2010
Soneto VII
miércoles, 17 de febrero de 2010
Canto VI
Abrazaré la cicuta y te necesitaré,
Me marcharé lejos, al lado del vino solitario,
Un momento pido,
Comprenderé el significado de antiguas canciones,
Un momento pido,
Nunca más necesitaré de cuerpos donde desenterrar llantos,
Y en mi huida lejana recordaré tiempos florentinos,
La voz de ella será…ay… será mi todo.
Será como tres minutos de dulce musicalidad,
Crees reinar sobre corazones de escarcha,
Mi temprano vals se bailaba solo, en el bosque,
martes, 16 de febrero de 2010
Canto V, Tríptico Deleitoso, Margen Derecho y final.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Canto IV, Tríptico Deleitoso, Tabla Central
Mas, quien aquí llego,
Haya los rinocerontes y sus cuernos de bronce,
Canto III, Tríptico Deleitoso, Margen Izquierdo
¡Oh, mirad el calor demacrado,
Legó delirando en barca
martes, 9 de febrero de 2010
Canto II
Canto I
sábado, 26 de diciembre de 2009
Soneto VI
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A las calles ciegas, mudas, de París,
Culpables de no sabernos retener,
Escribo, hablándoles de merced
Un soneto, mil aguas, que sentí
En un sueño, quizás, te descubrí,
Soñando, quizás, rebelde te amé
Escribiendo “entonces”, te aguardé
Y aún espero aunque, ya, te perdí.
Olvidar el mar, que, a veces, escuchó
Olvidar volar, y quedar en tierra
Olvidarte a ti y olvidar el tiempo
Para sentirte cerca al decirte amor
Y elevarnos altos, dejar la arena
Tú conmigo y el destino ahogado.
Soneto V

Sangre, mátame y dime que no sangre,
muérdeme y siénteme blanco marfil,
que de tu boca me llevaré el perfil
sin sentirlo, pues siento no matarte.
Tiempos, someterme a vuestro estandarte,
obligadme y podré así sentir,
mas te negaré, que hace tiempo vi
tu rango de asesino denigrante.
Déjame bajo tierra seca atado,
alimento para el ave rapaz,
cual negro pasto de tu negro verso.
Cansado mártir en monte arraigado,
desplumado de razón pertinaz,
y del viejo halo de oscuro beso.
martes, 22 de diciembre de 2009
SONETO IV

dos historias, diente viejo, viejo vals,
baile ahogado, tierra seca y el mar,
gorra verde, verdes versos y confieso.
Cielo blanco, llora tierra, mi verso,
llora nieve y el blanco océano. Mirar.
Tus miradas dan silencio y no más,
suaves pasos, tu tan viva, yo muerto.
Pluma negra, me callabas, me callé,
de caricias hace tiempo me separas
con tu humo, con tu tiempo, sin café.
Sin la vida de árboles, tus miradas
construí, con dos hojas. Así te creé.
No hay labios, ni estúpidas palabras.
Negro manto blanco

el sol pierde su cordura
de rayos grises tiritando,
de alfombras blancas, fría noche
escondida.
Bajo un negro manto blanco
de grises puertas,
de negras vías.
Sus aceras mojadas gritan:
-¡escondida!
Bajo un negro manto blanco
se deshacen las estrellas,
el niño mata
sus problemas cuando
moría.
Bajo el cielo negro blanco
se oyen campanas
que tiritan,
pájaros que vomitan
su sangre, que salpica
Voces callan con el viento
bajo el negro manto blanco.
Aceras sometidas
a un crucero
por los muertos
de barro.
Almas se ahogan con mi espuma
de mi espuma
paranoide viscerada,
no dan señales que apunten
señaladas direcciones.
Donde el frío me resguarda
no se sienten
ya las máscaras.
No me mires esta cara
negra blanca, de mortaja.
Bajo el cielo negro blanco
y la blanca calle negra,
un poeta, blanco desnudo,
con la negra y fría escarcha,
muere helado,
dulce pena.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Si no te sé decir...

No me disculpes
si no te sé decir,
como un pájaro:
-Vuelve a la alcoba,
a la torre,
al balcón,
a mi vida,
si cuento las horas.
No prometo nada,
ni te aseguro algo.
No te quedes callada
si te miro
y paso,
al reír,
al hablar,
o al cantar,
y me duele el alma.
La luna no te daría,
no la tengo.
Te daría todo lo que tuviera,
no algo más.
Más no,
más nada,
más quilates,
más amor.
Te los daría si cupiese
Ríe y sonríe, Bella,
que tus lágrimas me acongojan.
Escribe callada,
escucha tiernamente,
tu sonrisa dulce,
mis notas,
tus miradas,
una escapada,
nuestras caricias.
El tiempo me las roba
y me hace esperar.
Es la distancia,
la más larga.
Más que las noches
vacías,
mudas,
de oro.
No prometo,
no hablo,
no escribo ni miento.
Disculpa mi silencio.
Para mí
cruento.
Para ti
¿Quién sabe?
No grites callada
que no te puedo oír,
mas cuanto quisiera
del comienzo de tus letras,
del compás,
del corazón,
y de tus pasos.
Como una balada,
no la puedes ver,
ni escuchar.
Lo siento,
pero lo sientes,
cada instante
cazando rumores,
silbidos
al viento.
De este modo
triste, mi Bella,
lanzo mi sentir,
flecha ciega
de destino mudo.
Mar de tierra
y ¿Qué es?
Mas nada sé
¡oh, tierna dama
de cristal rojo!
Más nada sé.
¿Tu sabes?
El tiempo nos escucha
y, quizás,
nadie más.
Mas nada sé.
Ni podría saber
que pasos anda la vida
que caminos
escogen los senderos,
que paisajes
reciben tus miradas,
o de que río
bebes su agua.
Y yo nada sé,
Corazón de terciopelo
Perfume,
y delicada esencia,
jazmín
con otoño en flor.
Estrella de madrugada
el tiempo escucha
separa,
calla
y nos mata.
Lento,
muy lento,
como se alarga éste
al no saber
lo que separa,
pues, de saberlo
¡oh, lánguido!
no lo separaría.
De este modo,
Triste, mi Bella,
silbando,
lanzo mi sentir,
flecha ciega,
de destino mudo,
mar de tierra
y ¿Qué es?
Mas nada sé
de tus pasos.
El tiempo,
triste, mi Bella,
espero que escuche
y acorte sus horas.
Mas nada sé
de la noche
y tu eres estrella.
15-12 01:08







