...el detalle, el suspiro...

martes, 9 de junio de 2009

Imagen en la laguna




Seré encontrado en los arboles
Seré ahorcado en las flores
De las noches más oscuras
Que lo oscuro de las pieles
Dan a conocer su amargura
Y envenenan a quien las hiere

Deseando de hallar
En la vida una verdad
No hay más sentido que el vedado
A los ojos egoístas
Ya que todo ser humano
Busca excepto lo esperado
Todo aquello tan mentido

Y tic tac tic tac ya pasan las horas
Y puede que segundos
Y esperas aquí sentado
A encontrar las venideras
Hojas traicioneras
De poemas enterrados

Ningún sentido hallo en la razón
Cuando el espíritu olvidado
De el olvido y el pasado
Rascan en mi memoria el lugar
donde quise aprender a amar
y su lugar aprendí mi acento mortal

de otoños ya muy grises
y grisáceos contrapesos
de sangre no muy adulta
de condenas y sospechos
en lagunas de mi tiempo
que me entierran en sus puestos

y ya una vez en la orilla
ves tu imagen en el agua
no sabes si robarlas
o prefieres propinarle color
solo quieres que se cumpla
lo que tanto tiempo ansió
el dotarle una ilusión
y continuar sin tren alguno.

amar llaman jugar...


Amor llaman jugar
Amor llaman amar
Amor llaman mentir
Amor llaman robar

Querer rediseñar
En una canción el amor
Es delicioso manjar
Para el fugaz trovador

Dolorosa tarea
El mamar el dolor
Arropada maleza
Que araña el corazón

Y seguir sin abrigo
Bajo diluvio interior
Rajar los paraguas
Y seguir amando amor

Querer compartir
Y solo desobedecer
Matando a las nubes
Y viéndonos crecer

El odio en la sangre
Y calor en el alma
El amor en las venas
Y su interior azabache

Carpinteros del tiempo
Forjan canciones
De olvidos bañados
En lo mortal de las noches

Y querer disfrutar
Y amar lo peor
Lo peor empeñar
Aunque cueste la razón

Y aún así, por la tarde
Vuelves a morir
Caes bajo una farola
Cuando vuelves a partir.

volar...


Dudar un momento en si mirar al cielo
Y mirar tras de mi al suelo y desechar
Oír que tras la luna se encuentra un cantar
Que invita a volar y quitarse el velo

Dejar de llorar y emprender el vuelo
Ahogar las gargantas al no manjar
Creer que danzar es igual a un bailar
Y cuando llega llamar desconsuelo

Palomas cansadas vienen prestando
Plumas de sueño en ala encadenada
Noches tras lunas con soles chillando

Soplando a las nubes rasgan la espada
Fuerza desierta en desierto mojado
Saltando al vacío en una estocada.

Cerrar los hojos (Anthony--) y ver el sol (--and the Jonhsons)

Cerrar los ojos para ver el sol. Apagar el viento y escuchar el dulce canto de una sirena. Abrir el corazón para volar.

Deambulan las notas somnolientas bajo el atardecer primaveral, y encuentran la voz. Encuentran el corazón, y es entonces cuando cobran vida y son susurradas al aire. Llaman tras el alma lo que suena en tus sentidos, apagando el ruido mundano, apagando los coches, los pasos, las gotas al caer y nos hacen mirar hacia arriba, al cielo. Y de repente, naciendo en un piano, miramos valientes al cielo, sin miedo, sin sombras. Y queremos ser pájaros, eso es lo que tanto ansíanos, volar, danzar con el humo de los rotos corazones, tocar las manos desesperadas de un preso, para luego mirar por encima de unas gafas los exasperados corazones hundidos en sus océanos de dudas, y hacer que nazcan, lanzarlos al vacío y susurrarles pausadamente que no tengan miedo. Buscar la libertad en un barco ya hundido, sacarla a flote sin contemplaciones. Llanto interno, contribución al inmenso mar, a nuestro propio mar, ese que queremos secar. Y no encontrar más que el aire atrapado bajo las gotas de fuego, y querer ser, por fin, un pájaro, y volar.

Traspasar las barreras morales que ataban la homosexualidad y conseguir llevarla a la universalidad haciendo que el problema de unos se convierta en algo con lo que todos podríamos sentirnos identificados en aspectos generales es lo que este grupo de Nueva York ha conseguido con lo sublime de su música, transportándonos a una catarsis espiritual en la que el cielo y el infierno se transforman en poesía entremezclada con un suave “pop de cámara” que nos adentra en su temática personal acercándonos al blues y al soul mas intimístas .

Sentido en nuestros sentidos nos ofreció un tal señor, de melena y aspecto cerrado, con un oscuro cabello y piel de color nevado, lagrimas de pianos extraviados en un rincón, salidas a la luz y venidas al color. Y encontrar la armonía, para no ver tan oscura la luna bajo un cielo que, tras un dulce gorgoteo de palabras, crea un diluvio en nuestro interior. Sí, un diluvio que transcribe algo, que nos hacer escuchar unos versos soñados por las plumas de las alas libertarias. Y así decían esos versos:

I am a bird girl now
I've got my heart
Here in my hands now
I've been searching
For my wings some time
I'm gonna be born
Into soon the sky
'Cause I'm a bird girl
And the bird girls go to heaven
I'm a bird girl
And the bird girls can fly
Bird girls can fly

La personalidad la puso la sirena, Anthony Hagerty, la voz y el piano, cuando de repente surgió todo lo demás tras un performance neoyorquino. Y llovió la magia y surgió la brisa, y el aire trasladó el cálido himno a través de la tierra. El problema de su sentir transexual en una sociedad homófoga desde la cuna no supuso obstáculos, pues la majestuosa calidad de su música incita desde el inconsciente a saltarlos, y la convierte en algo mas allá, en algo universal, algo que traspasa los inconvenientes materialistas de un mundo opaco contra las minorías. Y les da una categoría universal.

Llegar al cielo, tras pasar las cortinas de nubes. Sí, cerrar los ojos y ver el sol. The Johnson eran el cuerpo, el alma una voz, Anthony, la sirena, capaz de sobrepasar unas barreras ficticias de realidades atroces, y atroces materiales. Oprimidos arbitrarios y oprimidos que gritan susurros de paz. Y llegan, y se desplazan con las nubes, y justo en el momento del forzoso aterrizaje, traen la lejana paz de su transporte. El olvido de lo vano, y el encuentro con el mundo. El encuentro con la vida. Y tras unas míseras canciones recordar que ahí algo siempre por lo que buscarte a ti mismo. Y tras unas míseras canciones dotarte de alas, y soplar contra los vientos. Y tras estas míseras canciones querer recuperar la vieja capa de quimeras y quejidos, y sin embargo nunca más poder. Y no querer morir sin encontrar un sentido al dulce llanto, tras la larga melodía que esconde una negra melena, tras el viejo disco de un armario que llama al amor sin barreras, a ese que llama al miedo a tener miedo a algo, y a volver repetir en la inmensidad del espacio ese himno que destierra a la noche y abre el corazón para volar, hay se encuentra el andrógino muchacho.

Cuando los violines y el bajo y la guitarra y las percusiones y el piano sonaron se abrieron las vendas, y la humanidad escuchó. Tras miles de luchas y miles de injerencias, tras frenéticos atropellos y miles de afrentas, tras gritar soy mujer y que nadie lo entienda, cuando tras querer unas alas y pintarlas al viento, llegó un momento en que algo cambio. Y ahora, mayoritariamente se aceptan. Por fin la razón pudo al estupor y el color de las divas alcanzó el corazón. Se abrieron las puertas pero aún queda largo camino por recorrer en lo ajeno de la noche, pues todavía existen retos y tabús que, como narran sus coros, aun quedan por vencer, y esto, con su música, traspasa la piel y nos conmueve a todos.

Cuando uno sean todos y todos sean uno al otro lado de la valla que atrapa al viejo mar, en el efímero instante tras el cual escuchamos la llave de nuestras fronteras, un poco más arriba del infierno. Poniendo melodías a mis letras, escuchando la banda sonora de la desdicha y el amor, escuchando Anthony and the Johnsons, no quise decir nada, y sin embargo ya lo he dicho todo.


jueves, 7 de mayo de 2009

El árbol y el viejo


Una vez conocí a un hombre. Callado. Silencio siempre alrededor de él. Estaba sentado a la sombra de un viejo árbol a las afueras de mi pueblo. Este “hombre” le narraba historias a ese árbol y, de repente, con una racha de viento, la vida paraba por un instante. Narraba como hablaba, balbuceaba sus palabras al los agujeros de su vieja piel. El árbol atendía, miraba su negra cabellera, y, otra vez con una racha de viento, el tiempo se volvía a parar. Eran largas horas a la sombra de ese viejo árbol, que respondía con largos poemas acerca de una tempestuosa vida pasada. Caía la noche y los personajes hablaban y hablaban. Una noche la tormenta llegó y, por arte de magia, el hombre, con vieja gabardina, cuaderno en mano, sacaba un pitillo y el calor llegó a esta estampa de invierno. La luna respondió como debiera, haciendo desaparecer las nubes, y las largas horas de magia y de vida seguían su ritmo, brotando palabras y creciendo relatos, arraigándose a un suelo que cada vez era más fértil. Un día de repente, una niña llegó al austero lugar. Y claro, quedó rendidas a los versos del viejo árbol y los relatos del aquel cansado humano. Era abrumador ver como esa niña rellenaba hojas en blanco con miles y miles de apuntes acerca de todo lo dicho. Y lo que era todavía mas abrumador era ver la cara de la niña al caer la noche, cuando debía partir. La niña creció y creció a la sombra de este par de viejos, al abrigo de las letras y la musicalidad de sus palabras. Tal vez por casualidad, tal vez por desgracia, la noche en que el viejo hombre le regaló su gabardina para que se protegiera del frío, continuó con meses enteros en los que la muchacha, una jovenzuela… una jovenzuela a la que cualquier persona se hubiera sentido afortunada de conocer, no apareció por allí. El hombre y el árbol seguían sus charlas, y a la muchacha le sucedieron miles de chiquillos más, siempre alimentados con los poemas del viejo árbol y los relatos del viejo viejo. Un día la muchacha regresó, pero ya no era la joven dulcinea, si no una dulce mujer mayor. Era profesora, y bajo el brazo traía el primer ejemplar de su primer libro, el cual estaba dedicado textualmente “a ese viejo y ese árbol que me dieron la vida”. Lo plantado había dado fruto…y esa misma noche, el viejo murió. Quedó allí por siempre, a los pies de ese anciano árbol poeta, al que ahora, una joven muchachita, que era profesora y acaba de escribir su primer libro, acompañaba cada noche, y era ella la que ahora mostraba el dulce gorgoteo de las palabras al reposar en tu espíritu a los miles de chavales que paseando por allí, encontraban, de repente, y como una de esas casualidades que la vida te depara, cuando no encuentras nada, o no tienes nada mejor que hacer, en esos momentos de la infancia, madurez o vejez, en los que encuentras un viejo narrador y un anciano árbol poeta.

Confesiones de una mujer Barbuda (Segunda y última parte)


Por cierto, en un encuentro con 50 compañías de circo al este de Francia conocí al amor de mi vida (no os preocupéis que no voy a empezar con pamplinas). Era un payasete mayor que yo, que siempre llevaba tirantes con corbata y camisetas de ong’s. Nunca salía sin su nariz pintada de rojo carmín, dándole ese tono tan especial a la vida. Tuvimos una hija. La llamamos Pipi, como la de la serie. La nariz (roja) era de su padre y las trenzas (pelirrojas) de su madre. En fin, una maravilla. Pero como todo viene, todo se va. Y la desgracia comenzó el momento exacto en el que una noche contando historias a la orilla de una hoguera mi barba comenzó a arder. No os preocupéis, nada serio. Solo ardieron las puntas (Voy a matar a los cuatro capullos que están en la barra) El día siguiente, ya con treinta y ocho años, anularon la función que teníamos en un barrio periférico a Lyon. Nos habíamos quedado sin el primer empleo, al que le sucedieron treinta y una cancelaciones más en los dos siguientes meses y siempre por la misma escusa: que si con la crisis no iba la gente, que si no podían permitírselo, que habían dejado de recibir subvenciones culturales, y un sinfín de injurias más. Definitivamente la compañía cerró. Los payasos, malabaristas, trapecistas, hombres gigantes, hombres cañón, enanos, enanas etc. se repartieron por toda Francia, llevando una sombra gris tras de sí, pus no hay nada mas triste que un payaso que no sonríe, ni que treinta soldados de circo sin esperanza. Mi payasete feliz, Pipi y yo nos trasladamos Saint-Omer, una ciudad al norte de París. Mi esposo (que ya no lo era porque nos casamos al estilo del circo, que un día os contaré) jamás renunció a su nariz, por lo que hasta el día de hoy está en paro. Mi hija tiene un buen grupo de amigos y amigas que no la desprecian (aunque siempre existan los cabrones de los niños mayores), está siguiendo los mismos pasos de su madre en cuanto a pelusilla del labio superior, pero es feliz, al igual que yo lo era. Y yo, trabajo en una carnicería, aunque no soporto ver a la pobre carne animal triturarse bajo mis dedos, ni los dedicados ojos de los conejos cuando me miran una vez muertos. Me he dado a la bebida. Si, ¿Qué pasa? ¿Una mujer barbuda no puede beber? Todas las noches vengo a este putrefacto bar y dejo el dinero de los estudios de mi hija aquí. Yo decido sobre ella. ¿Qué más te dará a ti lector anónimo? Quiero que se convierta en una payasa, pero no como su madre, si no en una payasa feliz, de algo grande, ¿el circo del sol por ejemplo? Ah bueno, que mas dará, mientras sea feliz. Llevo ya cincuenta euros gastados en whiskey. Voy a parar y a ver si meo. Le acabo de decir al camarero que si limpia los aseos con su mierda y no veas como se ha puesto. En fin. A quien le va a importar esto, la vida de un payaso triste. Ahora lo tirare y nadie sabrá nada. Seguiré siendo una barbuda rara y borracha que quiere que su hija sea feliz, pero que se gasta el dinero de los ahorros en whiskey. Si, esa soy yo. Buena descripción.

Confesiones de una mujer Barbuda. (Primera y penúltima parte)


Hola, ¿Qué tal? Soy una mujer del centro de España, aunque ahora vivo en un pequeño pueblo al norte de Francia. Tengo barba. Si ¿algún problema? No se ni como ni porqué comenzó a salir en mi adolescencia. Pero ahora bien, tampoco me importó. Cuando tenia allá por los catorce años ya se comenzaba a divisar en por encima de mi labio una prominente y amenazante pelusilla rubia, aterradora a la vez que inofensiva. Por aquel entonces todavía todos los de mi dichoso colegio jugábamos con barbies, y claro, ya sabéis como son los chicos, unos cabrones. Si, así es, todos ellos, pues ahora pasa igual con mi hija. Volviendo a lo que iba, pintaban tetas y bigotes en las pizarras (sucia maquina despreciable de hacer relatos infantiles de la gente) -que, por cierto, desde entonces las odio-, un día llegaron con bigotes todos los de la clase pintados en la cara, me regalaban barbies con mostacho por mis cumpleaños, en fin, miles y miles de irrevocables insensateces. Pero yo, con una mentalidad y madurez inusitada para la edad que tenía, (y de la que me luzco cada vez que puedo) seguí con mi pequeño bigotillo sin complejo ni espejo reprobador. Cuanto me podía reír cada vez que veía las lágrimas resbalar sobre sus ojos cuando la malsonante y ruidosa “cera” arrancaba de un tirón batallones y batallones de frágiles pelos. Todavía me rio de ellas. Joderse. El otro día hice la cuenta: tengo cuarenta y cuatro años, si hubiera empezado a depilarme desde los quince llevaría veintinueve años en la labor, y pensando que al menos una vez al mes lo haría, veintinueve por doce son trescientas cuarenta y ocho veces, más todas las extras de verano etc. pongamos que habría ido unas cuatrocientas cincuenta veces, a veintiún euros la sesión habría gastado mas de nueve mil euros en quitar los bellos, hermosos y delicados cabellos de mi cuerpo. En fin, una gilipollez. Pues a lo que iba, pasé una infancia feliz, por mi madurez, claro está, en otro momento os contare como la alcancé con cinco años viviendo con mi abuela (¿os he nombrado ya lo madura que era para mi edad no?), y ya el resto de tiempo la gente me confundía, no sabía si era hombre o mujer, por los turgentes y prominentes pechos más las caderas, que según más de un amigo me comentó, eran deliciosas, sumado a la barba de criar pájaros que había encontrado reposo en la tez de mi cara. Esa era yo. Continuo la historia, pues en esa época, por la poca vida social que tenía, que no quiere decir que no estuviera siempre paseando por las calles y delirando por los bares, no pasó nada que merezca la pena contar. La cuestión es que el dia 14 de abril (interesante y casual fecha) del 91 fui a ver una obra de teatro a un teatro (obviamente) (perdonen las manchas del papel pero un desalmado hipócrita acaba de volcarme su whiskey barato por encima, mierda). Sorprendida al finalizar la obra -en la que se representaba la historia de cómo dos tristes payasos se enamoraban en la vida en el circo- bajé, con mi delirante y exótica barba a hablar con los actores. Ellos, que a la vez eran los directores, productores, guionistas y especialistas de la compañía, quedaron de repente sorprendidos conmigo, pero a la vez dichosos, pues para mi suerte y por obra de dios (que yo siempre lo representé como una barba gigante) buscaban una chica como yo, pues formaban parte a su vez de una compañía de circo que se estaba forjando en Barcelona capital. Yo, feliz, y como si las estrellas me hubiesen iluminado, acepté el contrato, sin pensarlo, y pasé a formar parte de esa maravillosa vida en el circo. Era mi momento. Las barbas habían hablado. Era el momento de celebrarlo y por ello para esa noche cree una majestuosa trenza en mi barbilla con objeto de lucirla ante mis asombrados amigos –todos unos frikies- . Los días y los meses pasaron tan veloces como soplaba el viento, no había desdicha, no había odio, no había absolutamente nada perverso, solo imaginación, color, vida, y eso sí, mucho arte entre nosotros. Inventábamos mil una esculturas, construíamos tropecientas mil obras de teatro, cantábamos, danzábamos, y, sobre todo reíamos y hacíamos reir.
(No se vayan sin leer la segunda parte o no comprenderan nada)

miércoles, 6 de mayo de 2009

Soneto II

Abrigado en un árbol sin chaqueta
Cuenta historias un muerto sin cansancio
Habla el lucero de locura y desquicio
Invitando al amor tras la puerta abierta.

Que no pasaba sin morir la Imprenta
Dormidos cuadernos al precipicio
ríos de tintas, de sangre y suplicio
el que sumiendo en dudas deja una veleta.

Romances licántropos a Una muy cara
De versos vacios y balas de plata
De labios carmín llenos de barro.

Porque tanto hablar y poco callara
Pues ahí mi patria se vende barata
Cuando Eros no existe y muero en desgarro.

ELLO (Nuevo Cortometraje)



Con todos ustedes, ELLO. Espero que les guste.

martes, 5 de mayo de 2009

Jugando a componer sonetos...

Batirse en mal duelo con los pájaros
Caer rendido en el suelo cual naufrago
Mirarla de cara y pensar en juego
Vivir en Arcadia hacía Sannazaro

Cervezas vacías, perros muy raros
Mirando a la ventana, trago amargo,
Colchones rajados, canta el arraigo
Da miedo apagar los llantos picaros

Se mecen los árboles, duermes humano
Aprieta las tuercas, deja sola el alma
Sujetala y canta a la triste noche

Ten cabeza, degusta tus gusanos
Despierta tus sueños, emborracha y ama
No mezas en la luna este fantoche

Capítulo 4

4

…acostumbrado a escapar de la realidad…
rebusco en la memoria el rincón donde perdí la razón…


Recuerdo con absoluta claridad el día que siguió a ese inefable sueño. Cumplí diecisiete tacos el dia anterior. Miles de escarabajos salieron de las piedras para recordarme lo viejo que me hacía, para ponerme rojitas las orejas mientras hacían intentos de entonar un hipócrita cumpleaños feliz al unísono, irradiando felicidad y miradas de alegrías por cada inocuo poro de su pálida piel ( ya se estaba yendo la negrez hawaiana del casi ofensivo sol veraniego, ese que muerde si te descuidas mientras tú, tumbado, buscas en la arena los caminos de esa larga carrera que te lleva hasta el mar, esa senda riada que baja desde las oligárgicas fuentes lava pies hasta las sinuosas y casi ascéticas olas a la orilla de un mar cada vez mayor, y cada vez menor, que intenta personificar a una lujuriosa diosa Fortuna, que, esta vez, a través de la marea, nos muestras con claridad los malnacidos ejes de su caprichosa rueda). Y digo hipócritas pues en el mas profundo rincón de su negro corazón ninguno se alegraba de mi veloz crecimiento (aunque era el normal, un año igual a trescientos sesenta y cinco días), sino mas bien maldecían y calumniaban al cada vez mas veloz y caduco tiempo, viéndome crecer, viéndose crecer a sí mismo, viendo que el tiempo pasaba, como pasan de rápido las cosas que no tienen mucho sentido, viendo en un destello su vida, mientras las vecinas del sexto piso de cinco vigilaban. Y yo, aunque si me alegraba superficialmente, jamás pude imaginarme cuanto podría llegar a odiarlo en la sombra, de odiar a esa goma que borraba cualquier tipo de guión que yo quisiera hacerme, todo lo mataba cuando caía en sus garras.
Desperté cansado por el inexorable sueño que cada noche me visitaba desde hacía tres días. Era tan real que todavía me parecía sentir el sudor frío y cálido aliento de esas noches estrelladas correr por mi nuca cada mañana al levantarme. Mi madre, por aquel entonces un ideal a seguir, la simbiosis de Atenea, Hera y Hestia en una sola persona, albergando en su seno el furor de Ares y Venus, siempre llegaba preocupada tras los cantos matinales a mi habitación mostrándome en un espejo mi pálida cara, sudorosa e iluminada por una luz que no se encontraba en mi habitación. Jamás pude encontrar el significado de estos momentos nirvánicos, ni soñé con encontrarlos, solo, inconscientemente, deseaba que se repitieran, esperando el momento de la noche con ansía, como el sabio de un libro, pues para mí estos sueños eran poemas relatados por mi Ello, poemas que me mostraban quien era, como era, y que hacía entre estos afanados árboles de ruido y vanas muchedumbres.
Evitaba las bebidas con altos índices de cafeína a partir de las 7 p.m., y así, pronto entrar en un estado de vigilia, esperando en vilo el advenimiento del mesías noctambulo. Recuerdo mi impaciencia la semana que tardó en volver. Mis noches eran relatos a la luz de una colilla de incienso, intentando vomitar mi alma en un pedazo de papel, intentando mostrar lo aprendido esas tres largas noches, dejando mi aliento junto a las ventanas de noviembre, albergando la esperanza de continuara la senda, ese camino que me hacía adentrarme en metafóricas y paradójicas verdades venideras, en esa vida que es mi sueño. Los miles de soldados alados que constituían el humo que danzaba por mi habitación daban un hambiente meditabundo, moviéndose al son de dulces canciones “zeppelinianas” que habrían mi corazón en un prepotente acorde dominante para luego llevarme al éxtasis al relajar en su primer grado menor. El dulce gorgoteo de palabras que mi pluma dejaba descansar sobre el regazo amarillento de mi libreta dejaba relajarse a una pequeña parte de mí, me hacía sentir realmente bien, era yo así, relatando esas líneas, y releyéndolas una vez finalizadas. Me veía en un papel, en una procesión de sílabas. Tan solo se desviaba mi atención al escuchar el aletear de una mosca que se habría adentrado en mi habitación, aventurera, pero demasiado osada, enviada por algún líder ultra-fanático-religioso para vigilar mi trabajo, por si pensaba más de la cuenta. Por donde vino se fue, y con ella las meditaciones metafísicas sobre su vida y su oficio, que me habían hecho adentrarme en tan absurdas reflexiones.

Ya el dia que hacia siete, comencé a olvidar el sueño, obcecado en mis narraciones nocturnas, sustituyendo un mundo de sueños por crear un sueño en el mundo, descubriéndome mas libre una vez que mi cuerpo sucumbía preso del cansancio. Creaba miles de mundos ilusorios en los que siempre había una persona que caminaba sola, despacio, entre las calles. Esta persona – que por cierto, utilizaba sombrero, como el personaje de una película que recientemente había visto – no era simplemente un viejo lobo solitario, si no que su actitud era más bien la personificación de la reflexión y el pensamiento. Nunca tuvo un nombre. Nunca caí en el error de bautizarlo. En estas ramificaciones perennes se creaban arboles con miles de casas, sonetos encabronados y liras estivales. Cantaban los gusanos mientras los pájaros los comían y, pensando lo bien, ¿no es esto la felicidad? Conocí a unos cuantos personajes en las horas que Eso me dejaba libres. Almorzaban todas las mañanas en el mismo bar de la esquina, siempre puntuales, siempre ahumados. Sus arrugados bocadillos se confundían entre el humo que campaba a sus anchas por el lugar. La barba porcina y la tez marchita describían una vida, si, simplemente una vida, ardua y de trabajo, acalorados por el mundanal ruido mientras la ciudad seguía creciendo, a su ritmo lento, pero siempre continuado, empujada por los esclavos de unos cuantos grandes faraones. Ellos, que siempre me miraban como si la envidia les corroyese, sonreían una vez acaba de mi instancia en su campo visual. Yo normalmente salía corriendo. Pero un día, estos respetables adorables misteriosos y habituales señores. Comenzaron a faltar. Los llevaba viendo unos cuantos meses pero ya no estaban allí. La barra, sola, no tenía con quien jugar, no tenía función sus pedregosos oídos, no había ninguna historia más que escuchar de aquellos tres hombres que tanto la alimentaron. Se notaba la tristeza baresca en su ausencia, aunque lo cierto es que éstos contribuían a ello, y eso era parte de su magnificencia. Los taburetes, aquejados, corrieron a sustituirlos, y ya jamás volví a verlos por allí. Tres historias de tres don nadie que nunca más serían escuchadas. Nunca más. Los oídos ciegos de los que no quieren palpar la realidad hacían hincapié en su miseria dejando, por lo que oí días después en la farfullera comida familiar dominguera, en la misma calle y podrida calle que los vio jugar cuando eran niños a tres mundanos, tres anónimos, que ya no podían alimentar a sus respectivos hijos. Esto fue cuando su respectivo faraón vio que el banco se estaba llevando su preciada corona. Recuerdo que esa noche los plasme en mis historias, eran tres encapuchados que se cruzaban a caballo en el camino de mi solitario lobo. Y esa fue la suma importancia que le día a este hecho aislado, no trascendió mas en mi inmadura cabeza diecisiete añera de por aquel entonces.

El domingo de ese día que hacia siete tras la ultima vez que soñé, y tras haber estado mas de cinco horas en la casa de mi abuela hablando tras la dicharasosa y farfullera comida dominguera, caí rendido sin mas demora en un profundo sueño físico y espiritual, en la cama símbolo del pecado, en la delicada y suave piel de el lecho que cada noche me absorbe el espíritu, para transportarme tras el espejo. Y eso exactamente fue lo que hizo, tras más de una semana, tras un cuaderno de papel reciclable, tras horas y horas en vela, tras ver correr ríos de tinta, tras ejércitos de letras, y justo después de haber visto cerrar las páginas de la Obra completa de RIMBAUD.

A los pocos y apreciados lectores

Mis pocos pero apreciadísimos lectores, os pido disculpas por este largo espacio en blanco en la publicación de entradas en este blog. La causa ha sido la dirección y posterior realización de un nuevo Cortometraje que añadir a mi breve historia. Éste, sin duda, es de lo mejorcito a lo que he tenido el honor de dar vida. Pronto estará aquí para vuestro disfrute y deleite. Espero haber creado la justa expectación y que estéis esperando con ansía su publicación. Sin más, comunico mi vuelta a este inhóspito y a veces hostil mundo de las letras, pasando de un arte a otro, dándole ese sentido a la vida que tan solo él nos puede ofrecer.

Un afectuoso saludo.

Caótico Parisino.

martes, 14 de abril de 2009

BANALIDAD DE LAS NUBES


¿Recuerdan esas insolentes nubes de esos insolentes días grises del invierno? ¿Recuerdan su pesada cortina alada que impide que los esforzados rayitos de sol puedan llegar a nuestros ingenuos ojos, muchas veces consiguiendo que los borráramos de nuestra corta memoria temporal, que pase inadvertida su presencia? Estas molestas nubes modifican todos los colores, todas las forman. Originan mundos irreales, sabrosos al paladar, perfumados, incoloros, apagados. El éxtasis mental al que no llevan produce nuestra desilusión, nuestra vagancia, nuestra dejadez. Nos apartan de buscar el sentido de su formación, nos apartan de cualquier tipo de inquietud más allá de su mera banalidad. Adormecen con su halo, amontona a las masas y las adiestra a su modo y manera. El poder de su droga nos extrae el cerebro, nos chupa el alma, la conciencia y la razón. Somos zombis mansos que no chillan para que se vaya, que no levanta su voz más que para “ir tirando”, que no busca nada más. Y si las mantenemos, si continuamos con ellas, los jóvenes que vienen tras nosotros seguirán bajo su dominio, la respiraran entremezclada con el oxigeno. Nadie levantará cabeza cuando esas nubes hayan conseguido llegar a todo rincón, cuando hayan ocultado todo el cielo azul, cuando nadie -por su extensión- consiga ver el sol. Una vez inventé un hombre, que escribiendo versos sobre la educación, encontró nubes por todos lados. Una vez lo inventé, y no me arrepiento, pues ahora empieza a soplar para que se vayan.

martes, 24 de marzo de 2009

Susurros en la noche...


Y serán mis tres vecinas
las que vallan al entierro,
alegre triste y risueño
de las hojas muertas
en ese bosque,
en medio del desierto.

Y serán ellas las que cosan,
en otra época,
en otro cuerpo,
al espíritu que caliente,
con su flor desnuda,
al mundo enfermo

Desnudas esas viejas
juegan con la vida,
con los sueños,
muero joven
y al poco despierto
creando con mis lagrimas, el leteo

Alcahueta la rehusada
espina de mi cuerpo.
Marchita en vida,
cansada ya la hoja,
en ese bosque,
en este infierno.

-Y caerán los mejores-
dijo a la noche la luna.
Odas carcomidas,
bacanales de promesas
de un funesto espacio,
de un funesto atuendo.

Vestido de licántropo
escucho las balas de plata.
-Corred, están llegando-
Ya vuelven a ser las viejas
desnudas, tan bellas,
en lo feo del averno.

Repito este himno,
de belleza fortuita,
tirada en una cama
que también será comida
por las alas en la noche
por mis alas de reproche.

Tan solo espero
que no haya noche
sin aparecer el dia
y ser aliento de animas
sin pensarlas
abonadas por mi aliento.

Que bonita fue la gruta,
mas todo fue un sueño,
danzaba con las hojas
y yacen en el suelo,
en el parque y en los bosques
sin quererlo ya cayeron.

En el parque del desierto,
Junto a todas las lágrimas que gimieron,
manchadas de la arena
que hasta aquí atrajo el viento,
doy gracias a la lluvia
por limpiar todas las nubes, de mi tiempo.

Maxi.

domingo, 22 de marzo de 2009

jueves, 12 de marzo de 2009

Brindis por los poemas anárquicos



Ataviado con lo puesto
busco en vida al poeta,
hace malabares con versos
de colores y cometas.

Poemas anárquicos que embriagan
mis sentidos y ese árbol, que es mecido
por luna triste y muchacha gris,
siempre luchando, matando al trovador maldito.

Cuan majestuosa es la sangre,
escrita de puño y letra,
dándole color al arte,
llenando de rosas mis esquemas.

A aquel viejo poeta,
que habla lenguas muertas ,
viste palestina,
lleva tatuado el alma,

dedicare estos versos,
de aroma de plata,
de chaveta loca,
de loca sin chaveta.

Sabe muy bien, aquel viejo poeta,
que vivo en una avenida sin número,
pues allí nadie me encuentra.
Que soy señor de mis dominios
en los que mi corazón ya no entra.

Si, viejo, tengo la mente abandonada,
la perdí en no se qué estación.
Me la jugué por el sallo,
manta gris, sombrero alado.

Vivo, por casualidades de la vida,
con un techo embadurnado,
lleno de estrellas y nubes grises,
lleno de canciones sin abriles.

Señor poeta, es usted todo un marqués,
sabe el daño que le han hecho,
la historia de jugar a ser quien es.

A mi todavía me da miedo,
venga bienaventurado, aconséjeme,
vivo a diez palmos del suelo,
a kilómetros del cielo,
y no se donde poner los pies.

Mi cabecera es de lágrimas
hechas con susurros,
de aquel mes de marzo,
de aquel sueño lejano,
de aquel…agárrame la mano

Poeta, poeta, guardo sus versos en mí

Mis nostalgias son mis leyes,
ahora parecen abandonadas,
mis principios son cipreses
arrasados tras la batalla.

Mis desidias son los días
que pude haber pasado contigo.
Si me miras y te maldigo, poeta,
es para poder recibir yo el castigo.

Soy la sombra que descansa
en la sombra de su corrido rímel,
soy el ente que redacta
soy tu don y soy tu crimen.
Maxi Caballero

martes, 10 de marzo de 2009

Igual qu en las grandes historias...


Igual que en las grandes historias, las que realmente importan. Llenas de oscuridad y de constantes peligros. Esas de las que no quieres saber el final, porque, ¿cómo van a acabar bien?, ¿cómo volverá todo a ser como antes?. Pero al final, todo es pasajero, como esta sombra. Incluso la oscuridad se acaba para dar paso a un nuevo día, y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aún cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran pero no lo hacen. Siguen adelante, porque todos luchan por algo.

martes, 3 de marzo de 2009

Sueños de carretera

Hablando de sentimientos por las carreteras
Paramos a mirarnos al espejo cerca de una gasolinera
Cual fue mi sorpresa al encontrarla desnuda
A esa chica tan mona que me devoro la cabeza

Estábamos solos, cerrados, pestillo echado,
La chica, a mi vez, se acercaban las manos,
Hubo un suave contacto, y me dio mil pesetas
Mi luna, una historia de amor, a cambio de una maleta

Salí desquiciado por el sol, que mierda de día
¡Hay mis noches amadas, volved pronto!
Sin más, arrancaré el coche

Más pararé en un motel a media legua del cielo,
-¿Qué quieres princesa? ¿Te pongo una cerveza mas fría?
-No importa majete, me marcho a la cama,
Allí me tomare algo caliente, sin hielo

Y hasta aquí la esperanza en la autopista de la melancolía
No me canso de quemar mis pedazos
En un motor diesel de ciento veinte caballos.
Abrazado a la noche, duermo en vela, solitario

Maxi Caballero

Mil/s mentiras

Mil mentiras en la cama despierta
Hay unas rosas por encima
Que caos, que sin sentido, que noche mas fría

Y hablando del sol, cansado que desapareció
Le daba miedo la noche demasiados vicios, demasiado alcohol
Le daba miedo el amor, demasiado calor para él

Me Hablaba el amante del mar, el de la esquina
Que juntó las rosas y en la oscura habitación
Dejó una vela, color amor, si, esa, la que prendió la mansión

Esperaba, café en mano, la limusina llegar,
No era ayer, no era mañana, el tiempo engañaba
Y yo, con demasiado whiskey en sangre, ya no esperaba nada

Sin embargo, me trajo un ave a este hotel, (un cuervo me
Pareció ver) pero no había ceniza sino carbón
Y yo sentado, cansado, observo, un vaso de ron, dulce canción

La poesía no es para nadie, es para todos,
El calor, no es del sol, es de sus rayos
Y la noche, no es de la luna, es de sus amantes.

Y si amanecieran no me avisarían
Me acojinaría ver la cama vacía,
Y una tarjeta sin número, sobre la almohada, me decía adiós.

Hablaba de libertades como quien habla de sodomía
No abras la boca pájaro, no quiero oír el coche sin asientos,
Ni escuchar tus ojos sin pasiones que hablen de la tan aburrida locura mía

Mil soldados deambulan por mis tripas
No dejan de disparar a mis entrañas
No disparan más que por amor
-lo siento- me dice- no hay balas

Mil mentiras en la cama despierta
Hay unas rosas por encima
Que caos, que sin sentido, que noche mas fría

lunes, 2 de marzo de 2009

MIENTRAS ESPAÑA LLORA…COMERCIAN SUS LÁGRIMAS


¿Sabe una cosa? Jamás podremos esclarecer totalmente la verdad sobre lo ocurrido el once de marzo desde dentro de este juego orgiástico de poderes y mentiras, de muertos utilizados
¿Sabe por qué? Porque la balanza de la justicia en este país siempre está del lado del partido al poder, y, claro, no van a tomar un veredicto en contra de la versión oficial, y de ahí, todos los puntos negros en la investigación.
El 11-M fue totalmente manipulado, como ya se habrá dado cuenta. 192 muertos y 1858 heridos fueron ultrajados, saboteados por un régimen al que nada le importan sus supuestos representados. Se llegó al punto, fíjese, de jugar con los sentimientos de todo un país, con tal de alcanzar el tan ansiado puesto en la cima de esta podrida partitocracia.
Había mucho en juego: el total control de un estado, el tan ansiado poder centralizado español. Y cómo ya usted se habrá dado cuenta, eso podía más que 192 cadáveres, podía más la tentación por el ansiado pastel, por ello, desobedeciendo los deberes cívicos -que tanto pretenden que utilicemos (solo) al llegar a unas elecciones- prefieren jugar con ellos –sí, con los cadáveres-tirárselos de sede en sede mientras la sociedad española está en la calle pidiendo la verdad. ¿Así que se consiguió? La escisión de los ciudadanos, fieles a la palabra de sus amados señores, en vez de la más lógica unión de un país en contra de cualquier tipo de terrorismo.
Nuestros “representantes” no son ni han sido nunca nuestros representantes. Nosotros (la sociedad civil) no importamos nada para esta oligarquía de poder, corrupta y antidemocrática desde su base. Por ello llamo a la creación de criterio propio y a la no escucha de las ideas de tal o cual partido- pues no se basan en nosotros, si no en ellos mismos, y, por lo tanto, ya no discutimos nuestras ideas, si no las ideas que un partido nos manda discutir.- En el once eme se nos utilizó para conseguir unos determinados fines. Si se juega con eso piensen en el día a día. Como ciudadano español no contribuiré jamás a mantener un sistema que propicie todo esto. No sé vosotros.

domingo, 1 de marzo de 2009

-A los lectores-




Coena Cypriani -Bolonia-

COENA CYPRIANI

Estoy en mi lecho, tirado, sin todavía haberme quitado el sayo. Como obra del diablo, mi cuerpo, sin yo poder hacer nada, empieza a entumecerse, mis parpados cansados a cerrarse, las piernas y brazos a no querer moverse, y yo, extasiado por una droga casi perfecta, entro en tan querido trance, en esta demencia del alma, donde comienza a tergiversarse el mundo en una realidad inefable, atestada de tonos y sombras, de quimeras y alcázares de cristal, llenos de barro. Sueño.
Me despierto en medio de la confusión, a las puertas de una antigua universidad. Entro corriendo, movido por la llovizna y en parte por la curiosidad de saber que me depara tan ficticia situación. Dentro, encuentro el mayor de los carnavales, la locura jamás advenida a la tierra, no se si me encuentro en el Edén o en el averno, unos conejos corren de aquí para allá persiguiendo leviatanes, el Papa está vestido de payaso, los ángeles danzan al son de bulerías, los sabuesos sujetan afanosamente a sus amos con la correa, la educación se convierte en una empresa privada, una manada de curas corre emulando “Braveheart”, las doncellas lidian como fieras por salvar a sus monísimos príncipes, los empresarios controlan una enseñanza fundada en ellos mismos, los libros vuelan intentando comerse a sus lectores, un cerdo se ata a un árbol para que las ranas le hagan el “agarejo”, la jornada universitaria se vuelve de diez horas, las monedas pagan con tarjeta, se reducen contenidos en las carreras, el cazo premia al microondas, se suplantan becas por préstamos, las flores marchitas corean melodías desenfadadas, se instauran máster que cuestan seis veces más que actualmente, al fondo se proyectan pelis porno de la Mona Lisa, se impone un año de prácticas no retribuidas, hay toros que fornican con infantas, nuestra educación se reduce a solo a aquellos que se la puedan costear…

Despierto de repente, todavía perturbado por todo aquello que parecía muy real. Me sereno un poco…Todo había sido una pesadilla, desde la locura.

viernes, 27 de febrero de 2009

BLACK ORPHEUS

El otro día, mientras improvisaba en la escala menor armónica de Re, me encontré con la buena nueva en el periódico. Al fin; tras más de un año de auténtico paradigma demócrata, de florilegios a la libertad política, de alabanzas a Montesquieu, de corrupción en las conciencias de todos aquellos al frente de sistemas hipócritamente llamados “democráticos”, de miradas al cielo de cada uno de los ciudadanos españoles no conscientes del significado y repercusión de esta palabra, preguntándose una y otra vez qué coño estaba pasando por allí, en los EE.UU -¿tanto tiempo de elecciones?-, en aquellos estados tan alejados de la antigua Europa donde nadie de por aquí entendemos su funcionamiento. Y es que, levantado por el peso de la tan pulcra separación de poderes, alzado por la magnificencia de la elección independiente del poder ejecutivo, tras la elección -y qué trabajo nos cuesta decir esto por acá- por separado del poder legislativo, y la tan digna, honrada, “justa”, y tan necesaria, a la vez que noble, elección del poder judicial, fruto de la posibilidad de que alguna vez alguien cuerdo pueda representar la soberanía popular, se ha elevado, por la exacta petición de la sociedad civil, el Orfeo Negro, la esperanza y la ilusión para muchos, el abismo y la tragedia para pocos, the change.
Avalado por la evolución moral de una sociedad tan propicia al conservadurismo, anclada en políticas imperialistas, y consumiéndose a sí misma por la avaricia, ha conseguido, con su canto, deleitar a la propia Naturaleza, ilusionar al más desdichado, concienciar a las masas de que lo que se debía, de lo que tenían que hacer. El Black Orpheus ha hablado y todo aliento, sentimiento o pensamiento del ser humano americano ha respondido. Ha llegado el momento de la marcha. El himno se ha iniciado, lo corea la masa popular, la ciudadanía, el pueblo. Se ha compuesto la letra y está lista para ser recitada. Su eco ya cruza los océanos. Espera ser escuchado.

SONRISA A UN MARGEN, COSA SERIA

SONRISA A UN MARGEN, COSA SERIA
Comunidades autónomas. Reinos independientes. Soberanía ejecutiva, legislativa y judicial. Poder, mucho poder se baraja en estas manos. ¿Bien o mal organizado? Nadie sabe nada. Total, tampoco lo pueden saber. ¿Sentirnos unidos como pueblo de una misma nación donde queda? Uich, perdone, he olvidado que vivimos en un pais que favorece los nacionalismos, por su sistema, ya sabe usted, ese que pretende hacernos creer que vivimos en una absoluta democracia, porque tenemos aquello de las representaciones parlamentarias, aunque, en realidad, hayamos creado un centralismo de poder, que, insultándonos por nuestra ignorancia, pretende darnos a entender que las comunidades autónomas hacen que gocemos de mayor libertad, centralizando otra vez el poder en pocas manos, y, por si la cosa se va un poco de lo previsto, cobrando del estado nuestros queridos partidos políticos. ¿Absurdo verdad? Resumo:
1978, Transición española: la nación adopta un sistema en el que no existe una separación de poderes, dándole el poder a un partido político, bueno en realidad a dos. Crea comunidades autónomas intentando que no se pierdan los pequeños nacionalismos, y respetando las culturas y tradiciones por regiones. Le vuelven a dar independencia en el poder .Hasta aquí bien. El problema es que ahora, los movimientos que habían intentado fomentar para dar sensación de mayor libertad y de autentica democracia, hoy día reclaman unos derechos, una nación. Ya se le ha ido de las manos a nuestros -déspotas- ilustrados gobernantes. ¿Cómo sentir una misma patria todos los españoles? Porque, a fin de cuentas, el nacionalismo es un estado natural, todos tenemos patria. Pues bien, la solución sin duda no seria crear un estado completamente centralizado, que ha dado malos resultados, ni mucho menos mantener el actual (que da peores y no solo por el auge de nacionalismos). Eureka, espero oír pronto decir a alguien. Ahora, no dejar de temblar ¡oh mis señores “representantes”! que un nacionalismo tendrá, y seguirá teniendo, justa y exactamente la importancia que su pueblo le dé.

EUTIROX 175

EUTIROX 175
(AVISO: Este articulo no tiene nada que ver con el tema de este mes de Muralidades, simplemente he querido utilizar este medio para poder insertar un poquito de esperanza en todos aquellos que aman LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA Y LA JUSTICIA (no estáis solos). Abstenerse aquellos que no les interesen estas tres palabras.)
Cansadas…., cansadas están muchas de las personas que anhelan justicia. Cansados…., cansados aquellos seres humanos jartados de luchar en vano. Cansadas….., cansadas las personas que intentan que la gente no mire a otro lado para calmar su desasosiego. Cansados…., cansados los seres humanos de mirar a través de una venda. Cansados todos, los que alguna vez hemos visto resquicios de luz bajo esta oscuridad, y enseguida se ha tapado el agujerito. Cansados todos los que gritan en nombre de la verdad y pronto su voz ha sido ahogada en sus gargantas. Cansados todos aquellos que de impotencia sienten reventar. Cansadas las personas que en la guerra de la razón pretender hablar y no pueden. Cansados de la opresión de nuestra libertad. Cansados de que se disimule nuestra libertad. Cansados de que nos insulten por nuestra ignorancia. Cansados de saber que se puede hacer algo y no poder. Cansados por sentir correr tantas preguntas y a la vez correr tantas respuestas por nuestras venas sin poder darle salida. Hartados de saber que hay algo por hacer y no saber qué. Gritando por nuestros derechos, nuestra libertad, nuestro país, nuestra conciencia. Corriendo, alejándonos del abismo de la comodidad y acercándonos cada vez más a libertad que nos da el saber. Reventando cadenas que nos aten a la mentira. Buscando, corriendo chillando porque todo el mundo se libere. Desatando vendas, liberando corazones. Respeto, dignidad, lealtad. ¿ dónde queda el imperativo moral que nos obliga a ser fieles a nosotros mismos, a nuestras conciencias, a nuestros compañeros de instituto, de pasillos, de juergas , de calle, de ciudad, a nuestras familias, nuestros vecinos, nuestros maestros, nuestros compañeros de nación? Porque el conocer nos da una responsabilidad. Porque el quitarnos la venda hace que chillemos, gritemos, saltemos, corramos, escribamos pancartas, para que se nos oiga por encima de todo este murmullo de vagas opiniones, de hipócritas debates, de calumnias a nuestra conciencia, de despóticos mítines, de barro en los televisores, de insultos a la humanidad, de nieve para nuestros cerebros, de mismísimos ataques a nuestra ética moral. Todos, y me permito el lujo de no equivocarme, lo hemos sentido, si no de una manera de otra, hemos sentido el encarcelamiento de la libertad, de la justicia bajo la llave del partidismo, de la democracia aplastada por el centralismo, de todos y cada uno de nosotros haciéndonos montarnos en este tobogán que nos lleva cada vez mas y mas abajo, mientras los malditos niños nos obligaron a montarnos en él bajo falsas promesas. Un soplo de viento por casualidad desato la venda. Nosotros soltamos las alas. Y muchos ya lo hemos visto.Hemos visto que decaemos. Que vamos a más. Y nos hemos parado. Nos hemos agarrado tan fuerte al tobogán que estamos intentando parar a los que vienen detrás para que no sigan cayendo a ese pozo sin fondo que es la ignorancia, la comodidad, el querer mirar a otro lado sabiendo lo que hay, el conformismo, la vanidad, la irresponsabilidad. Algunos se han caído del tobogán por intentar sujetarnos al resto. Pero ahora somos ya muchos los que no llevamos venda y hemos despegado. Somos ya muchos los que hacemos fuerza para intentar parar esta fingida democracia y este disfraz de nuestros derechos nuestros deberes y nuestra libertad. Los que venían detrás en el tobogán nos están viendo y ya se preguntan que hacemos. Que porque nos paramos. Y todos nosotros seguimos quitando vendas y liberando corazones y mentes. Y cada vez hay más y más fuerza contra todo lo que nos está siendo impuesto. Los niñatos que nos empujaron, ingenuos creyendo un día que nunca miraríamos atrás, que nunca nos daríamos cuenta de la mentira en la que vivimos, que porque nos diesen una piruleta después de un caramelo amargo nunca nos daríamos cuenta de nada, ahora nos ven , nos divisan allí abajo, subiendo, con fuerza, con decisión. Y aun sabiendo que todavía nos queda largo camino por recorrer, los ahora insensatos niños (supongo que ya habrán adivinado ya quienes son) y los que quedan de entonces, empiezan a sentir un cosquilleo en la barriga, un repelús que a veces les hace tiritar, porque nos ven venir, porque sienten como todavía sabe bien el pastel que tan inteligentemente un año 1978 se repartieron, pero que ya empieza a perder su sabor, como todas las cosas que al mucho usarse se desgastan.Porque ya muchos estamos cansados de que se siga jugando con nuestros derechos, de que se nos utilice para mantener un sistema que lo único que hace es traernos leyes injustas, en las que no se piensa en nosotros para nada, en la que solo interesa el aparentar, en el que nuestra democracia es meramente un telón que esconde a nuestros gobernantes jugando al “Monopoly” con verdaderos billetes, mientras nosotros sentados en el patio de butacas miramos sentados y embobados el monísimo telón. Manejan nuestros hilos para aparentar con el resto de naciones, para seguir a la cola e intentar imitar todo lo que los demás estados hacen.Se nos está utilizando señores, se ríen de nosotros y nosotros sin poder hacer nada.Liberémonos ya. Seamos valientes. Salgamos de la hipnosis que trajo para muchos el haber tenido un estado autoritario durante cuarenta años. Seamos valientes. Dejemos de tener miedo a lo que por puro razón y amor a la humanidad y a la nación española ha tenido ya que morir. Seamos valientes. Quitémonos las vendas nosotros mismos. No seamos utópicos, creamos en la verdad. Seamos valientes. Soltar las alas. Despegad. Despertar.Volviendo a lo del principio. No, no estamos cansados. No pararemos nunca de luchar por la justicia. Nunca dejaremos de amar la libertad. Nunca nos dejaremos engañar por esta fingida democracia. Nunca. Siempre seguiremos todos juntos, todos a los que alguna vez se les ha despertado la conciencia, todos los que anhelan que se acabe con el abuso de poder, todos los que se que nunca se defraudaran a sí mismos, todos los que pretender ver alguna vez a España vacía de hipócritas mandatarios que lo único que hacen es echarse los trastos a la cabeza mientras dejan a los españoles de lado, olvidándolos hasta después de cuatro años, todos los que se sienten tristes al ver como todavía muchas personas se sienten esperanzadas al empezar una campaña electoral, todos los que han soltado las alas y han empezado a mirar desde lo alto, fuera del poder de los medios de comunicación, todos aquellos que aman la democracia, la libertad, la justicia, la dignidad…Todos juntos nunca paremos hasta poder llegar a la cima del tobogán. Todos juntos, y nadie se me escapa.SALÚD Y…

jueves, 26 de febrero de 2009

La canción


Hay una señora que está segura
de que es oro todo lo que reluce
y está comprando una escalera hacia el cielo

Allí donde va sabe
que si todos los comercios están cerrados
con una palabra puede conseguir aquello a
por lo que vino
Y está comprando una escalera hacia el cielo
Hay un cartel sobre la pared
pero ella quiere estar segura
porque ya sabes que a veces
las palabras tienen doble significado
En un árbol junto al riachuelo
hay un ruiseñor que canta
que a veces todos nuestros pensamientos
son predicciones.
Me hace preguntarme

Hay un sentimiento que me invade
cuando miro hacia el oeste
y mi espíritu llora por vivir
He visto en mis pensamientos
anillos de humo a través de los árboles
y las voces de aquellos que permanecen mirando
Me hace preguntarme
Realmente me hace preguntarme
Y se murmulla que pronto
si todos tomamos la iniciativa
el flautista nos conducirá a la razón
Y un nuevo día amanecerá
para aquellos que aguantan largo tiempo
y los bosques harán eco de las risas

Si hay alboroto en tu jardin
no te inquietes
es sólo la fiesta primaveral para la Reina de Mayo
Sí, hay dos caminos que puedes seguir
pero en la larga carrera
aún hay tiempo para cambiar a la senda mejor
Y eso me hace preguntarme
Tu cabeza está zumbando y el zumbido no se ira
por si no lo sabes
el flautista te está llamando para que te unas a él

Querida dama, ¿no puedes oír el soplo del viento?¿Y no sabes
que tu escalera descansa sobre el viento susurrante?
Y conforme serpenteamos carretera abajo
nuestras sombras más grandes que nuestras almas
por allí va una dama a la que todos conocemos
que irradia luz blanca y quiere demostrar
cómo todavía todo se puede convierte en oro
y si escuchas con atención
la melodía terminará llegando a ti
cuando todos son uno y uno son todo
para ser una roca y no rodar
Y ella está comprando una escalera hacia el cielo
ROBERT PLANT

miércoles, 25 de febrero de 2009

-Ojos abatidos al anochecher- (crisis)


-Ya estaba bien, no podíamos abarcar mas, estábamos creando este monstruo-
Este pestilente río está empezando a rozarnos suavemente, todavía suntuoso y manso, pero el pequeño cauce que tenemos ante la puerta no es otro que unas sugerentes gotas de la marea que se divisa en el horizonte, impregnándolo todo con su velo gris.
Parece algo lejano, terribles batallas que se libran en imponderables bancos, desgracia en urbes del pasado, delirios de financieros malditos por los dioses, filas que forman murallas de almas sin nombre, ficciones, escritas de puño y letra de dementes.
Y yo, y todos, que todavía nos contentamos mirando hacia otro lado, advirtiendo que aún no hay hambre en nuestras poblaciones , nos damos cuenta que algo se acerca, por el maldito y hediondo arroyo que crece por nuestras calles, predicando la tormenta, amenazando con arrastrarlo todo.
En él ya veo reflejados a dos miembros de mi familia, que han quedado en paro por el cierre de su empresa, que sustentaba 500 bocas en este pueblo. Cenando, vemos nuevas propuestas sumadas a las ridículas anteriores, propuestas de hombres de negro que todavía luchan aferrándose a escudos de caucho: once mil millones de euros (sin total transparencia en el momento de aplicación) destinados a los ayuntamientos con objetivo de crear 200.000 puestos de trabajo para 2009 (cuando 192.658 personas han quedado en paro tan solo en este ultimo mes, y se estima que para el próximo año haya mas de tres millones)
Tras varias deliberaciones, decido abatirme del todo, pues veo que las insuperables medidas que se pueden tomar son simplemente aros salvavidas en la riada, propuestas hilarantes, simplemente por hacer eco en la impotencia, para una crisis que aterra.
Salgo corriendo y echo un vistazo por la ventana. Nubes y frio. Se acerca. El vendaval arrecia. Y entonces me doy cuenta, hay un hombre tirado en la acera, con periódicos tapándose, la primera victima.

cuando las noches beben ginebra

Quien hablara de papeles cuando la noche arrecie
Tras la cubierta gris que bailaba a tu son
Las estrellas ahorcadas en cielo gritan
Gritan estrelladas al no encontrar el sol
Hablando de estrellas por el bosque llegara
La ansiada carretera que bilaba este vals
Ron barato anillos caros me acompañaran
Yo En el coche soitario y la luna puta sera
Quien hablo de amor con las flores
Quien canto a la luna mil cancines
Quien me obligara a estar metido allí
Quien bailara cuando no haya donde dormir
Martini fiel amigo hablame dime algo
Cansado de que me mientas me paso al whiskey barato
Metiéndote hasta las trancas mis entrañas
Descubro que no hay otro que no hay itaca
Ya no es vida ya no es muerte es solo sobrevivir
Al ritmo de las burbujas que el aire mando escribir

Consciente de la mierda que acabo de crear
Y no pensando en hacerlo otra vez)
Tiro para adelante como en la vida real
Hartado de contarte un cuento de ficción
Qu pasa con la isla que tanto se prometió
Ingenuos daros cuenta que ni ha existido ni existirá
Ahogaros en el arte es la única forma de escapar
La única forma de transmitir una pasión
Y ahora aquí subido os estoy empezado ha cansar
Lo entiendo no pasa nada, si no teneis corazón
El uso de la razón os ayudara a divagar
En este estercolero que es nuestro hogar
Como dijo loquillo el amanecer nos sorprenderá
Bebiendo fumano y sin parar de llorar
Seguimos esperando en ver la vida mejor si estamos borrachos
No se engañen señores, no sean tontos, empezarse a drogar
Y ya sabes que un dia alguien nos matara,
quizás un dios griego o un andamio al pasar
locos stamos todos
alguien se puede salvar?
Camino a la misera no me tome por tonto
Quiero que tu sepas ¡oh, mi amigo fiel!
Que aquí el mas cobarde es el que no se quiere enfrentar
Mirame a los ojos y die que vez
Una persona ciega
Llorando otra vez
Ya ni veo ya ni pienso solo expreso color
Tu que sientes dimelo quiero compartirlo en tu honor
La luz mojada entra en mi habitación
Cierro la ventana cansado de oir su voz.
La locura me llama, yo la dejo pasar
Cosciente de que es la única que me puede ayudar

Caótico Parisino


Se esta bien aquí, en lo alto de esta magnifica ilusión que es la noche parisina. Se respiran todo tipo de ficticios sentimientos, que nada tienen que ver con la realidad propia de cada persona, sino con ansia espera de saber que son. Se esta bien aquí arriba. Se cuentan las personas a centenas bajo mis pies, todos con miradas perdidas de fingidas ilusiones por esperar alcanzar una parte de su felicidad, por ejemplo, aquí arriba, cuando no se dan cuenta que la verdadera felicidad se da ahí al esperar, que después no hay nada mas. Y yo, que soy una ficticia ilusión creada por mi alma junto con sus sentimientos, veo correr miles de ánimas mas bajo mis pies, todas corriendo sin nunca saber donde van a llegar, esperando, siempre esperando.

Se esta bien aquí, viviendo sabiendo que todo lo que soy es sueño, que lo importante es cuando creo soñar, pues e ahí lo que soy, mi verdadero yo, esperándome para conocerme mejor, y luego vivir este triste sueño que es la vida. Y ¿como me he dado cuenta? No tengo ni la más remota idea, simplemente lo soñé una noche mientras soñaba en sueños. O quizás este un poco loco. O quizás tenga razón, o quizás no y merezca la pena vivir, aunque seamos unos sin sentido, y a veces inventemos tenerlo para albergar un poco de esperanza, o a mejor no la ahí, simplemente, y el viento que me da en la cara me lo estoy inventando para sentirme mejor, o quien sabe. Pues quizás antiguos dioses nos abandonaron en mares de duda y suposición, con vidas que sueñan y sueños que viven, con muertes sobrecogedoras y sobrecogedores despertares. Creo que la luna mirándome por encima del hombro me esta haciendo desvariar, y me pide que me valla a dormir con ella, o Eros me hace una llamada a la razón, y me pide que habite en su lecho, como opio a mi sin-razón.

Y en esta locura de un cuerdo, o en este razonamiento de un loco, espero haber dicho alguna genialidad, alguna frase -o varias- que ayude a alguien que ande también buscando un poco su sueño, alguien que lea una de estas sandeces y se sienta identificado, a cualquiera que una palabra de estos desvaríos diga ¡Oh, yeah!. Se esta bien en esta noche parisina, creo que voy a echar el vuelo.

Stairway to heaven

No deben morir sin haber escuchado esta canción.

Bohemios del mundo...


Un bohemio es una persona romántica, un soñador, un idealista, una persona que vive al margen del común denominador de la sociedad, alguien a quien no le importa tanto su estatus social, una persona que no le importa ser de una baja clase social o si es un aristócrata, es alguien que posee una sensibilidad especial hacia las cosas bellas de la vida por más sencillas que parezcan, una persona que gusta de la música y por qué no también del arte, alguien que disfruta enormemente una conversación con algún amigo, una persona que tal vez guste de la poesía y la literatura, alguien que le gusta filosofar sobre la vida, una persona que igual puede disfrutar de una cena en un lugar lujoso o simplemente en un humilde hogar, quizá guste tocar algún instrumento o tal vez la música clásica.
Alguien que no tiene una situación muy estable en el ámbito social o de trabajo, alguien independiente que tiene un estilo muy propio como individuo, una persona algo desordenada, con un carácter muy difícil que sigue sus propios impulsos y prioridades; hedonista con metas o intenciones individualistas, alguien quien es muy espontaneo al expresarse, no tiene vergüenza en decir lo que piensa o lo que siente, una persona capaz de hacer reír a otra en tan solo unos minutos. En fin, alguien que ama la vida y se la lleva llanamente.

viernes, 20 de febrero de 2009

Capitulo3

3

…ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas huiremos lejos de aquí…

Despertaba en medio de un inmenso mar. Era de noche y hacia muchísimo frio. Todo a mí alrededor era agua y oscuridad. Gotas oscuras debajo de la luna. Sentí miedo: miraba a todos lados y solo veía más agua y más oscuridad. Un leve susurro de viento acaricio mi espalda desnuda, poniéndome los pelos como escarpias en medio de una piel que parecía un flan. Hasta entonces no me había parado a descubrir que únicamente yo estaba allí, que la luna hacia brillar mi pelo corto de color avellana y que el océano de mi alrededor hacia que me sintiera temeroso, pequeño e indefenso. Mire al cielo inspeccionándolo todo, esperando descubrir algo mas aparte de mí ser y de la ligera brisa que había a mí alrededor. Hacía que sintiese la soledad. Era raro, nunca me había sentido tan solo en la vida. El reflejo de la luna me invitaba a pensar que había más seres moviéndose debajo de su luz, debajo de las grandes ondas que danzaban en la mar. Pero no, todo era producto de mi imaginación.
-Maldita cabeza mía –dije con una voz que no reconocía propia, mucho más gélida, mucho más aguda, mientras me daba un suave golpe en la cabeza, como había visto hacer a mi padre solo unos días atrás, cuando leía una factura de la luz. Creo que incluso solo la oí en mi cabeza, que por más que las articulara no emitía sonido alguno.
Me encontraba allí, sentado sobre una pequeña roca en medio del océano, con aquel pijama de rayas verde claro verde oscuro que tanto le gustaba a mi madre, con unos calcetines roídos que había cosido mi abuela las pasadas navidades, y una sensación de vacío y solidad como nunca antes había sentido en mis cinco años de edad. Nunca antes.

Y entonces lo vi. Un gran faro pintado de la misma manera que mi pijama se alzaba en lo alto gobernándolo todo, como un gigante a la espera, como un gran molino desafiante. Su luz, al pasar, iluminaba mi rostro y me cegaba durante unos instantes. Parecía la esperanza reflejada en un gran foco dentro de la más oscura de las noches, a la espera de algún joven ingenuo que al pasar por allí se dispusiera a alcanzarla. Era cilíndrico e iba adelgazando conforme iba subiendo en altura, hasta quedar con un diámetro de unos cinco metros, desde los veinte iníciales. Se levantaba directamente desde el mar, erguido como un guerrero la espera de su enemigo, o como un padre a la espera de un hijo perdido que vuelve a casa. Estaba rodeado completamente por una escalera en forma de espiral negra que llegaba hasta el final del cilindro, donde una especie de esfera perfecta giraba sobre si misma albergando en su interior el faro, que iluminaba todo lo que alcanzaba a su vista, como un gran ojo observador, un guardián de aquel inmenso lago perdido en el tiempo y en la realidad, aparecido por obra de miles de personas que en su subconsciente lo habían ido fabricando, poco a poco, a lo largo de las generaciones, como una respuesta a la búsqueda de un sitio para evadirse, de una ciudad perdida donde pudieran reposar y , sobre todo, pensar, pensar en sí mismos, por una vez.

No le podía quitar ojo de encima, al contrario que el, que si me había pasado de largo y había continuado su eterna búsqueda de personas que deseaban encontrar puerto.
-¡¡Sií!! ¡ESO ES! ¡Debe de ser un puerto!- dije un poco esperanzado, creyendo que la luz del faro había conseguido hacer su debido efecto sobre mí.

Pero la segunda ves qque el faro poso su luz sobre mí esta no continuo. Me cegaba tanto que tuve que llevarme las manos a la cara y cerrar los ojos para que no me hiciera daño, pero esta luz ardía, ardía como el fuego y comenzó a producirme dolor en la piel. No sabía lo que hacer, sentía que me observaba, como si fuera un intruso. Me tire al suelo y me encogí sobre mismo, aterrado, sintiendo si todo el mundo me observara y esperara un movimiento mío para acusarme, y yo, creyendo que si no los veía, ellos tampoco me verían a mí. Cada vez dolía mas, no me dejaba moverme, apretaba mis dedos sobre mi piel tanto que creía que comenzaban a salir unas pequeñas gotitas de sangre sobre mi incolora superficie. Quemaba, quemaba tanto, que por un momento pensé que no podría salir de aquello nunca. Sentía como si mis pestañas comenzaran a prender, la luz a mi alrededor hacia que pareciese que estaba en el mismísimo infierno, aunque yo, en todo momento me mantuviese con los ojos cerrados. Sentía como mi estomago se encogía, como en mi pijama comenzaban a aparecer diminutos agujeros hechos como si miles de diminutas colillas me atacasen sin darme lugar a tregua. Fuego, todo ardía, todo prendía, todo quemaba.

Silencio.

De repente todo paró. El faro se apago. La luz se extinguió. Mi vi inmerso en la oscuridad de un lugar que apenas había tenido cinco minutos para descubrir, que el tiempo, lanzándome una sucia jugarreta, postro durante un corto periodo de tiempo a mis ojos, y ahora, acariciándose las manos por ver mi desosiego, acongojo y frustración , posaba una sonrisa triunfal, viendo lo magnifico que había salido el plan que durante siglos había trazado, que durante milenios maquinó para que un joven ingenuo, simplon y poco avispado como yo cayera en la trampa mortal que estaba juzgando a mi azar. Tan solo sabía ciertamente que no tenia escapatoria, que hiciese lo que hiciese no podría huir de la pequeña isla sin palmera que forjaba mi prisión natural, mi pequeño, sencillo y a la vez aterrador Alcatraz. La celda de castigo de miles de monjes que, siendo juzgados por sus pecados, habían tenido que conjeturar oraciones e inventarse salmos para miles de dioses, que siendo de todos y de nadie, les impusieron penitencia por adorar a uno y a otro, y ,si no, al de mas allá. Sujetando fuertemente mis barrotes de arena, presionaba fuertemente mi espesa mente para que encontrara una solución a lo que poco a poco se iba albergando en mi mente: miedo, desesperanza…locura.

-Tengo que ser fuerte- me repetía una y otra vez, intentando engañarme a mi mismo.- ¡¡¿¿Qué hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago, que hago??!!

Me tiré en la arena y decidí esperar un final a aquella agonía. Miraba muy fijamente al cielo, aunque, por supuesto, sin divisar ni un atisbo de luz ni de forma, ni de materia ni de pensamiento, de rebeldía o de sabor, de olor o de dolor. Solo se escuchaba la brisa. Me empezaba a cansar, me comenzaba a parecer un poco estresante todo aquello. Sinceramente, aquello no se lo deseaba a nadie, me parecía el mayor de los genocidios para el pensamiento humano, la mayor de las tormentas para la moral en formación.
­-Joder, joder, joder, joder, joder, jooooder…- sentía como las orejas comenzaban a ponerse coloradas, como cada vez que no podía salirme con la mía, y de impotencia reventaba, y de repente chillé- ¡¡ESTOY COMENZANDO A HARTARME DE TODO ESTO!!

Pareció que como respuesta a mi salmo injurioso el mismo cielo se despertara, que la luna huyó hacia otro lugar tan prostituta como siempre, y en su lugar apareció un sol caribeño que despojo de su trono al faro, quitándole toda la siniestralidad al lugar, alegrándome un poco mi instancia en aquel lugar. Tembló la tierra, el mar se retiro, se creó un gran abismo entre mi y la fortaleza del faro, un abismo en el cual se descubría todo lo antes oculto por las olas. Un gran laberinto bajo mis pies, como si estuviera en la azotea de mi edificio, en la quinta planta, observaba el pintoresco suceso. Mientras el sol corría por encima de mí, las horas pasaban cual conejo a la carrera. Las nubes se movían aun mas rápido, huyendo. La elipse del sol, de este a oeste cada vez, estaba más clara, corriendo, hasta que el dia pasó en cuestión de unos cinco minutos, y a este le sucedió la noche, que huyo al igual al cabo de cinco minutos, mandándome la luna unos besillos con cara de guasa. Riéndose de mí los elementos. Y así se sucedieron las horas, viendo como se revolucionaba aquello tan temeroso, tan escurridizo, tan chivato como era el tiempo, mirándolo de frente y jugando conmigo en mi mente, ganándome todas las partidas. Descubrí algo a mi vera. Hasta entonces no me había dado cuenta de lo que estaba escondido a mi lado, justo a mis pies, colgando de la torre en la que se había convertido mi islita.

Era un camino, sin duda. Pero había un problema, que no sabía muy bien cómo solucionar. Me metía directamente a la boca del laberinto, y aunque este me llevaba al lado en el que se encontraba el faro, tendría que atravesarlo, cosa ardua para mi pequeñita mente.

-¿Que hago, si no tengo veleta que me guie?

Y allí sentado pasaban las horas pensando. Mientras los factores climáticos seguían jugando conmigo, lloviendo, nevando, haciendo calor ecuatorial… pasando los días y las noches a la velocidad de una ducha, mostrándome lo importante y efímero que era…

Yo seguía, cuando me lo permitían las nubes, observando mí alrededor. La escalera era de cuerda, con tablones de una madera bastante clara. El laberinto recordaba a los antiguos griegos, con paredes en piedra gruesa, infranqueables. Por las noches se me antojaba ver una pequeña lucecilla a lo lejos, dentro del laberinto. Era extraña, ni temerosa ni esperanzadora, pero extraña.
La séptima noche era ya. Me daba tanto miedo adentrarme en el laberinto que todavía no me lo había ni planteado. Cuando la luna se hallaba en su punto de máxima iluminación, completamente llena, las nubes volvieron a su velocidad normal, después de siete días y siete noches el tiempo se realentizó, parecía que me intentaba dar tregua. Todo paro, se adormeció el tiempo y sus juegos, volvían a durar los minutos sesenta segundos, y las horas sesenta minutos. Pero ahora la sensación era atemorizadora. Otra vez como al principio, yo solo, cara a cara con la noche, con la oscuridad, con la luna. En lo alto de una torre de cinco pisos me enfrentaba conmigo mismo. Me ponían a prueba. Entonces el faro salió de su letargo, la luz se encendió, de espaldas a mí, pero encendida. Y comenzó a girar. Yo ya sabía de lo que era capaz, así que me escondí detrás de un pequeño castillo de arena, jugando con enfrentarme a ella, intentando resguardarme de su luz reveladora. Me metí en mi fuerte y cerré con llave. De espaldas a la realidad contemplaba el bonito y tranquilo océano, creyendo que nunca me encontrarían fuera, siendo feliz en mi ignorancia. Y aun así veía acercarse la luz, asquerosa y sucia luz que me haría mostrarme desnudo ante mi enemigo personificado en el tiempo de aquel orgiástico, lujurioso, a la vez que rencoroso y melancólico lugar.

Capitulo2

2
…la vida es galopar un camino empedrado de horas minutos y segundos…

¿Por qué ella lo ha podido conseguir al fin y yo no? ¿Que es lo que realmente tienen de diferente nuestras historias? nuestros caminos desde un primer momento dejaron de seguir una misma ruta, se deshicieron de ataduras en momentos diferentes, cual tuvo más éxito, salta a la vista. Cuando todo dejo de tener valor, cuando ya todo resbalaba sobre mi cada día más maltrecha piel, cuando conseguí que el tren pasara de largo mientras me quede mirando sentado en un banco desde la estación, cuando ya no lograba apreciar la luz del sol y los días me parecían de una pesadumbre y una pobre tristeza cada vez más espesa, me daba la sensación de solo ver una luz. No me daba la sensación, solo veía una luz. Esa luz engañaba cuanto más me acercaba, de cálida y limpia como prometía al principio, paso a tenue e incluso grisácea ahora que estoy en ella. Es más, ya no hay ni luz. Todo ha muerto a mí alrededor. Las flores se pudrían a mi paso, los pájaros ahogaban su dulce canto en las gargantas mientras protegían a sus crías cuando percibían mi desagradable halo, los niños temían mi mirada y atravesaban la calle antes de que yo pudiera cruzarme con ellos, las mujeres cubrían a sus bebes mientras bajaban las cabezas apartando sus inocentes ojos de mi vacía mirada, el aire se volvía pestilente cuando me rozaba si quiera, y mi sombra parecía tener miedo hasta de mi mismo. Ahora ya el barro está cubriendo lo que antes fueron unas virtuosas manos.

Ya el frio intenta apagar el último resquicio de vida que queda en mi cuerpo. A si esta mejor todo. No he dejado ninguna tarea pendiente en este vertedero que llamamos mundo, no he dejado una sola cosa sin estar en su sitio, he hecho todo lo que debía, lo único que se ha quedado en esta vida ha sido mi persona. El único problema de haber cumplido con todo, y de haber logrado que todo saliera bien, es que he dejado mi alma, mi corazón, mi cuerpo y mi mente en el camino. Los perdí lentamente, en este orden. Los he reventado poco a poco, atormentado y torturado minuto a minuto, haciéndolos caer sin piedad hasta que han muerto despacio, cruel y dolorosamente.

Y ahora me pregunto qué será de ella mientras yo danzo descalzo en esta ardiente hoguera. Me pregunto cómo habrá cambiado su vida después de aquel final inesperado que me convirtió a mí en polvo y a todo lo demás en luz, después de que yo me borrara del gran camino empedrado que tuvo que galopar día a día por tenerme en su vida, después de que por fin la paz pudiera llegar a su bronceada piel. ¿Seguiría la trayectoria que lleva a las nubes? Si, seguro que sí. Ella siempre supo que es lo que debía hacer, siempre supo, aunque no lo dijera, que lo mejor era separarse de mi camino, una vez tras otra supo aconsejarme por el sendero que me llevaría a comprenderlo todo, pero yo nunca quise hacerle caso, me sentía ciego de rabia y dolor. Nuestro árbol nunca creció recto, desde un primer momento, y por más rachas de viento que nos visitaran, nuestro arbolito ni se inmuto. Nunca pude comprender que es lo que mi corazón debía hacer. La neblina del ambiente lo contagio desde aquella mañana de otoño…nada tenía sentido. Corazón que a veces todavía dudo de que llegase a existir, corazón marchito y roído por la desgracia que una vez llego a mis pies. Nunca hubo esa brújula que guiara mis pasos, nunca conseguí que una rama me indicara el camino, nunca tuve una estrella. El viento fue nuestro único aliado cuando vinieron las grandes nevadas, un pájaro marrón visito nuestro hogar cuando el sol aun brillaba reinando en lo alto del cielo. Volar, solo quise y quiero volar.

Seguramente en estos momentos guarde todavía un agrio sabor de esa larga etapa de su vida en la que yo me vi involucrado, o quizás simplemente ya haya recogido las fuerzas suficientes para olvidarlo todo y empezar de cero. No lo sé, sinceramente no lo sé. ¿Qué podría sentir? ¿Qué mal recuerdo tendrá? El que fue. Rabia. Dolor. Resentimiento. Añoranza. Otra vez rabia. Y otra vez dolor. ¿Esperanza? Siempre. Esperanza…que bonito sonaba entonces en sus labios, cuando todavía pensábamos con ilusión que todo pasaría de largo, que solo había que esperar. Otra historia de grandes esperanzas muerta en el intento. Y es que aunque me cueste recordarlo había días que todavía reíamos en la lumbre mientras tomábamos una buena copita de vino mientras leíamos aquellos poemas. Recuerdo uno, nuestro favorito…como decía…:

par les soirs bleus d’été,
j’irai dans les sentiers,
picoté par les blés, fauler
l’herbe menue:
réveur, j’en sentirai la
fraicheur a mes pieds.
je laisserai le vent
haignes ma tête nue

je ne parlarai pas, je ne
penserai rien:
mais l’amour infini me
montera dans l’áme,
et j’irai loin,bien loin,
comme un bohemien,
par la nature, heureux
comme avec une femme

Al recordar todo esto todavía me vuelve un poco de ilusión por vivir, por recobrar todo lo que perdí. Incluso creo que late mi corazón ya casi inerte. Más no. La fuerza vital ya ha abandonado mi cuerpo, ya ni puedo sentir felicidad ni dolor, ni ansiedad, ni inquietud, ni impotencia, ni tristeza, ni nada. Ya no puedo sentir nada. Perdí poco a poco los sentimientos. Los tuve que dejar tirados para poder arreglarlo todo, que todo volviera a su sitio y que al menos alguien pudiera vivir. Me sacrifique, pero hacia mí mismo, hacia mi persona, hacia todo mi ser. Tenía que hacerlo. Ahora muerto estoy.


LUZ LUZ LUZ LUZ

Luz, maldita sea la luz….

Capitulo1

1

… my spirit is criying for living, but he’ll buy
a stairway to heaven…

….y no podía dejar de observar aquella hoja en el barro. Se me nublaba la visión mientras veía pasar aquella insignificante hormiga sobre ella. Insignificante hormiga, repetí otra vez en mi mente. El cielo se desintegraba por momentos, gris como ceniza, mientras volvían a caer gotas de puro hierro sobre mi cada vez mas pálida mejilla. Sentado, veía como lo que antes era una laguna de lágrimas, se estaba sustituyendo por un elegante manto rojo, bajo lo que pronto sería mi cuerpo inerte. Volví a mirar a la hormiga, ahora decidida a superar el pequeño charco en que estaba metida. Qué lástima que yo no fuera como ella. Por un momento, se me pasó plantearme quien era más insignificante. ¿Hacia dónde iría ahora? Incluso mi destino era más incierto. Hice bien en dejar morir a un dios. Ahora ya nada se. Voy directo a la razón. Cuando ya nada me quedaba me limité a pensar en si algo valió la pena, en qué tipo de moral tendría mi vida, si me tendría que sumir en la derrota y la miseria, si yo sería más grandioso si me despegara de todo, si encontrara al director de esta patética obra de teatro, si encontrara un guión. He descubierto que no tenía razón, que no supe ni quise guiarme, que no tenía fuerzas para más. Fui cobarde. Ya la hormiga ha conseguido salir. Yo no quise salir de un pozo de oscuro rencor, quise aguardar allí para siempre, quise esperar el fin. Y ahora esperándolo estoy. El charco cada vez es más grande, ya la lluvia ha aguado mi propio sufrimiento. Ahora que mi final se acerca no se qué pensar. Bueno, en realidad la angustia casi no me está dejando lugar a la razón. Todavía me duele la herida en las muñecas. Mas ya no siento nada, ya lo he dejado todo atrás. He perdido el conocimiento y mi corazón acaba de dejar de latir. Creía que ahora lo vería todo más claro, me equivocaba, la oscuridad está haciendo que mis propias ideas ya no tengan sentido. La hormiga ha subido por mis dedos, se ha arrastrado sobre mi pecho y ahora se alza victoriosa sobre el párpado de mi ojo todavía abierto.

miércoles, 18 de febrero de 2009

miércoles, 10 de diciembre de 2008

martes, 18 de marzo de 2008

Las -magnificas- praxis de la República Constitucional

1.- Separación de poderes: los ciudadanos eligen al poder Legislativo y al poder Ejecutivo directamente y por separado.
1.1.- Poder Legislativo: España se divide en cuatrocientas o cuatrocientas cincuenta circunscripciones electorales de cien mil o ciento veinticinco mil habitantes cada una. Mediante el sistema electoral mayoritario -a doble vuelta si fuese necesario-, sólo un representante por circunscripción sale elegido para la Asamblea Nacional -única cámara existente-.
1.2.- Poder Ejecutivo: una sola circunscripción, la Nación en su totalidad, para elegir al presidente de la República.
1.3.- Poder Judicial: desaparición del Tribunal Constitucional. La única y más alta instancia del Judicial es el Tribunal Supremo, que es elegido mediante sufragio restringido a los miembros de la judicatura.
1.4.- La independencia de los poderes queda, a grandes rasgos, asegurada por las siguientes reglas de juego:
El Ejecutivo puede vetar una ley aprobada por el Legislativo, para lo que tendrá que dimitir.El Legislativo puede interponer una moción de censura al Ejecutivo, para lo que tendrá que disolverse.
Potestad de cualquier juez para declarar inconstitucional una ley. El recurso será automática y directamente elevado al Tribunal Supremo, que habrá de pronunciarse -no hay un órgano intermedio entre el juzgado y el Supremo-.
2.- Representación y participación de los ciudadanos: se asegura el derecho de los ciudadanos a elegir y deponer a sus representantes y gobernantes de la siguiente manera:
2.1.- Poder Legislativo: debe ser representativo de la sociedad, y las mónadas republicanas, circunscripciones electorales con el mismo número de representantes, así lo aseguran. ¿Cómo sería el proceso de elección? Mediante sistema electoral mayoritario, el representante ganador es investido en presencia de los aspirantes perdedores, alcaldes y demás fuerzas políticas de la mónada, en acto solemne. A partir de ahora, él representará a la mónada en la Asamblea y a aquélla regresará cada cierto tiempo para rendir cuentas de sus actuaciones. Los electores, con mandato imperativo, pueden revocar el nombramiento de su representante si éste no cumple las promesas de la campaña electoral o si es declarado culpable de algún hecho delictivo. Es la mónada la que paga el sueldo del diputado.
2.2.- Poder Ejecutivo: es el representante del Estado, elegido en circunscripción única. El Ejecutivo recaerá en dos figuras: el presidente de la República, con sus ministros, y una figura mediadora entre el Estado y la sociedad civil: el presidente de la Asamblea Nacional, a cuyo nombramiento podrá acceder cualquiera de los diputados del Legislativo que se postule y que será elegido entre ellos mismos mediante votación. Como vemos, la presidencia de la Asamblea se define como una institución mixta mediadora entre los que aprueban las leyes y quien la ejecuta. Así pues el presidente de la Asamblea tendrá la potestad de sancionar las leyes emanadas del Legislativo, no en nombre del Jefe de Estado -el presidente de la República- sino en el de la República misma. La intermediación se hará efectiva en el momento en que el devenir político se crispe por la confrontación ideológica. Así, por ejemplo, el presidente de la Asamblea puede vetar una ley; consecuentemente, el Legislativo elevará el conflicto al presidente de la República. Éste puede hacer dos cosas: o sancionar finalmente la norma aprobada o, siguiendo la iniciativa del presidente de la Asamblea, vetarla, para lo que tendrá que dimitir y disolver la Asamblea para que los ciudadanos diriman el conflicto creado. La idea que establece esta institución mediadora es que, así como el Estado no debe interferir en la propuesta y en la aprobación de las normas que han de regir a la Nación, la sociedad y sus representantes no deben intervenir en la eficacia de las leyes y su sanción, pues esta potestad únicamente pertenece al Estado.
3.- Los partidos políticos dejan de ser órganos estatales. Pasarán a financiarse con las cuotas de sus afiliados; las donaciones habrán de llevarse a cabo con luz y taquígrafos. El Estado sólo financiará -equitativamente- la campaña electoral.
4.- Municipios: el mismo sistema para los municipios. Separación del poder Legislativo -concejales- y el poder Ejecutivo -alcaldes-. Ambos accederán mediante elecciones distintas y con sistema electoral mayoritario.
5.- Distribución territorial: las competencias básicas de gobierno -fiscalidad, educación, sanidad, fuerzas del orden y justicia- pasan a depender del Estado central. Las actuales Comunidades Autónomas sobreviven como demarcaciones judiciales y/o administrativas. Las tres comunidades lingüísticas conservarán sus Parlamentos, pero no el Ejecutivo. Es una solución intermedia -al estilo del parlamento escocés o galés- entre el centralismo absoluto -que no ha dado buenos resultados- y el dislate autonómico actual -que los ha dado peores-. Los nacionalismos no serán erradicados, obviamente, pero tendrán la justa fuerza que los ciudadanos quieran darles. La mayoría de las competencias que actualmente tienen las Comunidades Autónomas -excluyendo las cinco mentadas más arriba- pasarán a los ayuntamientos.